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El arquitecto portugués Hugo Luz da nueva vida a un ático en el Algarve con hermosas vistas

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El objetivo del propietario de esta esta vivienda de los años 80, muy anticuada y con acabados de mala calidad, era rehabilitarla y convertirla en residencia de vacaciones. El arquitecto Hugo Luz creó “un espacio funcional, despojado de artificios, pero confortable”.

La búsqueda de materiales naturales y una base neutra fue uno de los objetivos del arquitecto, que nos cuenta: “Vivimos en un mundo donde todo es artificial, con demasiada contaminación visual. A veces casi nos apetece entrar en un espacio sin tener nada dentro. Una especie de cubo blanco, silencioso …. Como decía Le Corbusier, criticando cualquier esfuerzo artificial de ornamentación, “por ley todos los edificios debían ser blancos” sobre todo en una casa de vacaciones como esta, cuyo objetivo es descansar y desconectarse del mundo.”

Tras la reforma, a la vivienda se accede por un pequeño hall que funciona como distribuidor para el salón, el baño y las dos habitaciones. Los vanos de entrada de estos espacios fueron ampliados tanto de ancho como de altura para mejorar la comunicación entre ellos. Las puertas del baño y habitaciones, que se alinearon con las paredes, cuando están cerradas forman una especie de panel continuo en el que sólo se ven las juntas entre vanos y los elegantes tiradores del arquitecto Alvaro Siza Vieira. El suelo de microcemento facilita la noción de continuidad en todos los espacios.

El salón tiene acceso sin puerta desde el hall. Se forró con espejo la pared opuesta al gran ventanal orientado al mar, para duplicar el espacio, traer aún más luz al interior y ofrecer vistas del mar desde el interior del salón. En este espacio se encuentra una escalera que da acceso a una terraza/azotea con fantásticas vistas al mar, ideal para tomar el sol con total privacidad. La escalera fue pintada de blanco y se eliminaron unos elementos decorativos para conseguir que fuera más etérea y ligera y se integrara mejor en el espacio.

La cocina fue totalmente demolida y diseñada por el arquitecto con la bancada en la pared de la ventana y todos los electrodomésticos ocultos. Se retiró la puerta y amplió el vano para integrarla con el salón. La idea era hacer una cocina casi en un rincón. El salón y la cocina se abren hacia una amplia terraza.

El baño fue totalmente demolido. El arquitecto diseñó una ducha forrada de mármol Estremoz blanco con piezas enteras que permiten mostrar las betas del mármol.

En la habitación de matrimonio se ha creado un armario nuevo, hecho a la medida, y se amplió la segunda habitación moviendo una de las paredes del salón.

Los muebles y objetos de decoración son una mezcla de piezas vintage de diseño portugués “tenemos que valorar lo nuestro” nos dice el arquitecto, piezas más rústicas como las mantas domésticas y artesanales de Monsaraz o las tinajas del s. XIX que servían para almacenar cereales, y piezas de autor, como el frutero colocado encima de la mesa de comedor, de Bela Silva, o los candelabros, obra conjunta de Silva y Luz.

Me gusta dar una segunda vida a los objetos, en un mundo con mentalidad de usar y tirar, debemos reflexionar sobre esto” nos dice Hugo Luz.

Hugo Luz

Hugo Luz nació en Lisboa en 1981. Estudió en la Escuela Antonio Arroyo, se graduó en Arquitectura por ULHT y luego maduró como arquitecto en Londres.

Destaca su colaboración en dirección de obra en el Museo Júlio Pomar, en el Palacio de la Falcoería Real, en el Auditorio del Tribunal Constitucional (Palacio Ratton) y en la Entrada del Patio de las Damas (Palacio de Belém).

También desarrolló algunos proyectos a solas, como arquitecto y en el ámbito de la arquitectura de interiores, donde sigue desarrollando su trabajo.

La fascinación por las artes, le llevó a complementar su formación académica en grabado en la Cooperativa Diferencia y pintura en la SNBA.

Ha colaborado con algunos artistas plásticos en diferentes proyectos, destacando “Desoriente Express”, en el Museo del Oriente y “Prateleiras”, en la Casa Jaime Umbelino, donde fue invitado por la artista Bela Silva para hacer la arquitectura de la exposición.

Fuente: Hugo Luz.
Fotografía: Fernando Guerra.

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