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Abel Pérez Gabucio transforma una vivienda del Eixample barcelonés dándole un carácter ecléctico con un mobiliario de mezcla neofolk

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ÀBAG. Abel Pérez Gabucio

Rambla de Catalunya, 99
08008 Barcelona
+34 93 518 97 44
administracion@abagarquitectura.com
abagstudio.com

Abel Pérez Gabucio es el autor del proyecto de interiorismo de este cálido y luminoso ático de dos pisos situado en la ciudad de Barcelona. La vivienda de 160m2 pertenece a un edificio de los años 70 en el nuevo ensanche izquierdo. La idea principal del proyecto ha sido transformar la vivienda existente, antigua y degradada, en un dúplex con espacios para todos sus usuarios dándole un carácter ecléctico, pasando por una estructura contemporánea hasta llegar a un mobiliario de mezcla neofolk.

La planta superior se abrió para generar un solo ambiente continuo de más de 50m2. En la entrada se ha ubicado un pequeño aseo de cortesía de estilo decadencia eclesiástica formada por unas picas de mármol, bombillas y liniestras suspendidas con angelitos de hierro forjado. En el recibidor se mezclan varias piezas de mobiliario, por una parte: el armario de cortesía de líneas muy modernas, por otra, un aparador neo-industrial y una estantería de latón mate con lámpara de mesa de Serge Mouille de los años 50.

La cocina, con isla central, es la zona más celestial de toda la casa, basado en un trabajo de superposición de tonos blancos: mármol calacatta, madera lacada de poro abierto y metales lacados en negro.

La escalera es una de las joyas del espacio, inspirada en las barandillas clásicas y versionada con el material de moda, el cobre, con pasamanos de roble acabado natural, creando una buena combinación de tonalidades.

La puerta corredera, de hierro negro y cristal, es otra de las piezas con más carácter de la planta, como recién llegado del Soho, da el punto industrial al apartamento y se utiliza como separador entre la cocina y el salón. En este rincón, donde se encuentra la chimenea, se puede disfrutar de un del banco al lado de la chimenea, música amplificada por un Marantz y la vistas hacia toda Barcelona.

El mobiliario del salón comedor vuelve a ser un buen ejemplo del neo-eclectisimo que está viviendo el interiorismo este año. Los sofás de diseño de Abel Pérez Gabucio para este proyecto con líneas suaves y un tono kaki en lino natural se combinan con lámparas de los 50, sillones industriales y mesas robustas envejecidas. En el comedor aparece la mesa SH900 de Carl Hansen con las sillas 3236 de Federicia y unas lámparas de cemento.

La terraza esta creada como si de un cuadro de grises se tratara. Color escogido por su profundidad y calidez que da en un lugar como una terraza. La cocina exterior se inspiró en las típicas cocinas americanas para barbacoa puertas de entablillado biselado y encimera de microcemento. Aparecen varias jardineras a distintos niveles con una selección de plantas como cactus, jazmines, enredaderas y agaves unidos combinados entre si y conformados para dar al espacio un aire relajada pero sofisticado. Al lado de la jardinera baja, en la zona más mediterránea, se sitúan dos bancos de pino recuperado.

La planta inferior se ha reservado para el programa más privado de la vivienda. El despacho tiene varios usos, uno de ellos una habitación de invitados o zona de planchado o en área para niños o incluso transformándose en una aula de un colegio con una gran pizarra.

En las habitaciones de los niños se ha querido dar un aspecto de lo más “naiff” formado por maderas recuperadas con colores claros y pastel. La habitación principal destaca por su sencillez: apliques blancos, sabanas de lino y consola hecha con un tablón de madera y estructura de hilos de hierro.

El vestidor destaca por su distinción, su laca de poro abierto en negro y sus tiradores de bronce envejecido te transportan a un vestidor clásico “mid-century”. Al final aparece el baño principal de revestimiento artesanal como el microcemento con textura a nube y baldosas esmaltadas artesanalmente.

El rincón del pasillo fue uno de los puntos más a discutir por su zona de paso. Se decantó por un estilo folk colocando un banco de madera envejecida y una lámpara TMM de Miguel Milà, los clásicos resultan.

La decoración floral se quiso de lo más transparente y sensible, generalmente de hoja pequeña y tallo estrecho pero con bastante volumen para que crearan pequeñas atmosferas en cada rincón.

El proyecto de interiorismo fue tan detallado que se llegaron a seleccionar todos los tejidos para cortina, cojines, sabanas y hasta la vajilla y cubertería que debían usar los clientes en sus desayunos en la terraza con vistas al mar de Barcelona desde el centro de la ciudad.

Fuente: Abag. Abel Pérez Gabucio.

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