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Marset presentó en la feria de Milán nuevos productos diseñados por Joan Gaspar, Jordi Canudas y el estudio Sputnik

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Vetra, la lámpara iluminada de Joan Gaspar

Vetra podría ser solo una lámpara tradicional, de vidrio soplado, al uso, pero al encenderla nos depara una sorpresa.  Joan Gaspar utiliza un difusor de cristal cerrado como reflector, con la originalidad de colocar la fuente de luz por fuera de la pantalla en vez de en su interior. Emite más luz de la que esperamos sin deslumbrarnos: una gran parte de ella se dirige hacia abajo, y el resto se filtra hacia el interior de la pantalla, iluminándola sutilmente. Como si hubiera eco y la luz se multiplicara, encendida muestra todo su perfil dibujado, parece estar viva.

Esta colección ha sido diseñada para mesa, suspensión y pie en distintos diámetros -20, 32 y 43 cm-. En las versiones de mesa y pie la tija se divide en dos partes desiguales, un detalle que rompe su equilibrio aportando belleza y que resuelve de forma elegante la salida del cable.

Dipping light, la poesía de la luz de Jordi Canudas

Más allá de su función como lámpara, Dipping Light busca emocionar. Encendida resulta fascinante: sus distintas tonalidades de pintura tamizan la luz creando un efecto mágico en el ambiente. Apagada se transforma en una esfera de cristal de colores, un objeto con una gran carga estética.

Jordi Canudas es un alquimista de la luz, está muy interesado en experimentar con ella para dejarse sorprender y aprender, desea capturar la esencia de la luz. Persiguiendo este objetivo, Dipping Light nace como un experimento más -sumergir una bombilla encendida en pintura varias veces- pero se convierte en una lámpara de sobremesa. Así las varias capas de pintura dibujan círculos concéntricos y atrapan la luz, atenuando su intensidad. La pintura se convierte en pantalla, coloreando la luz y confiriéndole textura. Como soporte se añade una base de latón. Este proceso artesanal hará que cada lámpara sea única y exclusiva.

A través de la pintura Jordi Canudas convierte su diseño en mucho más que forma y función, Dipping Light tiene alma y su luz transmite poesía.

Santorini Indoor. La Santorini de Sputnik Estudio se muda al interior

Santorini nació como lámpara de exterior. Sputnik Estudio se inspiró en los fanales de los barcos de pesca. Cuatro años más tarde, tras su buen recorrido, aparece la versión para interior en suspensión. La esencia de su forma se mantiene y, en cambio, se descartan los rasgos que la definen como luminaria para exterior: la goma para colgarla, el tipo de cable, y sus colores mediterráneos y festivos. Marset escoge una paleta de colores más suave, que aporte elegancia y serenidad a cualquier espacio interior. El cable con acabado textil enfatiza, todavía más, su uso para interior.

Esta nueva colección sigue siendo rica en matices y formas porque permite seguir jugando con la orientación de los aros y crear distintas composiciones. Santorini Indoor continúa ofreciendo luz directa y reflejada pero precisa ser sencilla y de un solo color: rosa suave, verde claro, arena o blanco roto.

Fuente: Marset.

 

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